sábado, 28 de abril de 2012

Ya no hay marcha atrás: El nivel del mar aumentará entre 12 y 21 metros en los próximos siglos.

Aunque la humanidad logre evitar que el calentamiento global sobrepase los 2 grados centígrados (3,6 grados Fahrenheit) como recomienda el Panel Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), la población humana de los próximos siglos tendrá que lidiar con un mundo completamente diferente.

Un mundo en el que el nivel de los mares será entre 12 y 21 metros (de 40 a 70 pies) superior al actual, según los resultados de un nuevo e inquietante estudio.

Sus autores, encabezados por Kenneth Miller de la Universidad Rutgers en Nueva Jersey, han sacado sus conclusiones después de estudiar muestras del suelo y rocas de una zona de Nueva Zelanda y del Atolón de Eniwetok en el Pacífico Norte.

Los investigadores se centraron en el Plioceno tardío, hace entre 2,7 y 3,2 millones de años, un periodo que coincide con la época en que por última vez antes de ahora la concentración del dióxido de carbono en la atmósfera terrestre tenía valores iguales a los actuales, mientras las temperaturas globales eran 2 grados centígrados superiores a las de nuestros días.

La diferencia en cuanto al volumen de agua liberada es el equivalente a derretir enteras la Capa de Hielo de Groenlandia y la de la Antártida Occidental, así como una parte del hielo concentrado en el litoral de la Capa de Hielo de la Antártida Oriental, tal como indica H. Richard Lane, director de programas de la División de Ciencias de la Tierra de la Fundación Nacional estadounidense de Ciencia, que financió la investigación.

En la época actual, un incremento del nivel del mar de entre 12 y 21 metros sumergiría gran parte del litoral del planeta y afectaría hasta al 70 por ciento de la población mundial.

Por suerte, no sucederá de manera repentina. La fusión de estas grandes capas de hielo podría tardar desde siglos hasta milenios.


La tasa actual de incremento del nivel del mar para el siglo XXI es de entre 60 a 90 centímetros (de 2 a 3 pies) para el año 2100, y se debe tanto al calentamiento de los océanos (expansión térmica), como a la fusión parcial de los glaciares de montaña y de los hielos de Groenlandia y la Antártida.

Sin embargo, la importancia del nuevo estudio y otros parecidos no debe ser pasada por alto, pues sus resultados resaltan la sensibilidad de las grandes capas de hielo de la Tierra al cambio de las temperaturas, sugiriendo que incluso un modesto incremento en la temperatura global produciría una elevación de gran envergadura del nivel del mar.

En cualquier caso, un aumento considerable del nivel del mar, tarde o temprano, parece inevitable. "El estado natural de equilibrio de la Tierra dados los niveles presentes de dióxido de carbono en la atmósfera es un estado donde el nivel de los mares es de unos 21 metros (70 pies) por encima del nivel actual". Ésta es la rotunda e inquietante valoración que hace Miller.

Fuente: Noticiasdelaciencia.com

Descubren una nueva especie de felino que vivió en Madrid hace 9 millones de años.

Un equipo de paleontólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) ha encontrado una nueva especie de felino en los yacimientos del Cerro de los Batallones, en Madrid, y aporta nuevos datos sobre la evolución de los pequeños felinos europeos del Mioceno superior.

El Centro de los Batallones es un cerro testigo localizado al sur de la Comunidad de Madrid cuyos yacimientos paleontológicos han proporcionado la mejor colección de carnívoros de la era Terciaria en España. De forma casual, durante la explotación de una mina de sepiolita, se descubrió una inusitada acumulación de carnívoros fósiles con una antigüedad de 9 millones de años. Hasta ahora se han identificado nueve cavidades generadas por la erosión de la sepiolita, como consecuencia del flujo de agua a través de sus fracturas, que ha dado lugar a una topografía similar al karst.

Entre los mamíferos carnívoros hallados en los yacimientos se encuentran anficiónidos -un grupo ya extinguido a medio camino entre los perros y los osos-, martas, mofetas, ailúridos - unos carnívoros arborícolas que son parientes primitivos del panda rojo-, hienas, osos, félidos de dientes de sable y dos especies de felinos de pequeña talla: uno del tamaño del gato montés y otro de la talla de un lince caracal.



A la pregunta de por qué el 98% de los fósiles encontrados en el primer yacimiento estudiado (Batallones-1) corresponden a carnívoros, cuando en la naturaleza no se da esa proporción, los paleontólogos responden que probablemente este yacimiento constituyera una trampa natural. Se piensa que existiría una grieta o cavidad en la que quedarían atrapados los herbívoros, que constituirían así el cebo que atraería posteriormente a sus depredadores.

El estudio de los pequeños felinos encontrados en dos yacimientos del Cerro de los Batallones ha permitido a un equipo de paleontólogos del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del Museo de Historia Natural de París esclarecer la sistemática y la filogenia de este grupo, así como describir una nueva especie. Las conclusiones de esta investigación han aparecido en la revista Journal of Systematic Palaeontology. 

Según los investigadores la muestra fósil permite entender mejor la evolución de estos pequeños gatos a principios del Mioceno superior, justamente antes de la separación entre el linaje de Felis del resto de felinos que probablemente ocurrió en el Plioceno inferior. Se propone una nueva especie Styriofelis vallesiensis que presenta una dentición más primitiva que la observada en el resto de felinos de pequeño tamaño, con presencia de dos pequeños premolares de leche retenidos en el adulto, un rasgo ausente en cualquiera de las especies de felinos actuales. Por otra parte, se plantea un nuevo nombre genérico Pristifelis para incluir a Felis attica, ya que esta especie no sólo difiere notablemente de S. vallesiensis, sino también de las especies actuales incluidas en el género Felis.

"Aunque los pequeños felinos eran mucho menos comunes en la muestra de Batallones-1 que sus parientes los félidos de dientes de sable, los restos fósiles que han aparecido incluyen además de elementos postcraneales, cráneos y mandíbulas, raramente hallados en otros yacimientos", comenta el paleobiólogo del MNCN Manuel Salesa, que añade: "Nuestra nueva propuesta taxonómica plantea la existencia durante el Mioceno de una mayor diversidad de felinos que la estimada hasta la fecha. Además, con la creación del género Pristifelis el género Felis se restringiría a los taxones más recientes. Asimismo, se apreciaría una continuidad entre los felinos del Mioceno medio y los correspondientes a los períodos Vallesiense y Turoliense del Mioceno superior".



Fuente: Noticiasdelaciencia.com